Contrato de Actuación en Vivo para Músicos
Tu show. Tus derechos. Tus condiciones — por escrito antes de subir al escenario.
Un contrato de actuación en vivo es el acuerdo entre un artista y quien lo contrata — una sala, un festival, un promotor, un cliente privado. Fija la fecha, el caché, la duración del set, el rider técnico y qué pasa si el show se cae. Cobrar a tiempo y en las condiciones pactadas empieza con este documento.
Los músicos independientes cierran demasiados bolos por WhatsApp y con un apretón de manos. Eso funciona hasta que deja de funcionar. La sala cambia el horario. El promotor discute el anticipo. El equipo que figura en tu rider no está. Un contrato de actuación firmado convierte cada una de esas situaciones de una pelea en una cláusula para releer.
MUSILOCK genera un contrato de actuación en vivo que cubre lo esencial: partes y datos de contacto, dirección del recinto, fecha y horarios, caché, anticipo y calendario de pagos, política de cancelación, rider técnico y de hospitalidad, permisos de grabación y transmisión, y fuerza mayor. Cada cláusula está redactada en lenguaje claro, no escondida en jerga jurídica.
El contrato es bilingüe desde el primer día, algo clave para artistas en gira entre mercados hispanohablantes y anglosajones. Ambas versiones tienen el mismo valor legal. Las firmas electrónicas a través de SignWell están reconocidas por el Reglamento eIDAS en Europa, la ley ESIGN en Estados Unidos, y marcos equivalentes en toda América Latina, así que el PDF firmado es exigible en cualquier país.
Cuando ambas partes firman, el PDF final queda guardado en tu cuenta de MUSILOCK — listo para sacarlo cuando toque cobrar, o si algo se tuerce. Vale para un bolo único, un slot de festival, una residencia o una gira completa: el asistente se adapta al alcance.
Cierra el bolo. Firma el contrato.
Del primer campo a la firma en menos de 10 minutos.
Crear este contratoPreguntas frecuentes
¿Realmente necesito un contrato para un bolo pequeño?
Sí — precisamente en los bolos chicos es donde los acuerdos informales fallan más. Un contrato no tiene que ser largo. Solo tiene que decir la fecha, el caché, cómo cobras y qué pasa si alguien cancela. Aunque sea para un bar local, tenerlo por escrito vale los diez minutos que toma.
¿Qué es un rider y por qué va en el contrato?
El rider es la lista de requerimientos técnicos y de hospitalidad del show — equipo de sonido, monitores, micrófonos, backline, camerino, comida, agua. Anexarlo al contrato hace al recinto responsable de proveer esos elementos. Sin rider firmado, no tienes argumento cuando llegas y el equipo está mal.
¿Qué pasa si la sala cancela?
Lo decide la cláusula de cancelación. Lo habitual es una escala: caché completo si cancelan pegado a la fecha, parcial si cancelan con más antelación, cero si avisan con mucho tiempo. MUSILOCK te deja configurar las condiciones de cancelación que quieras e incluirlas en el contrato.
¿Sirve este contrato para una gira internacional?
Sí. La plantilla es bilingüe y está pensada para ser flexible entre jurisdicciones. Para giras multipaís, lo normal es un contrato por recinto o por tramo. Las firmas electrónicas son válidas en Estados Unidos, la UE, Reino Unido y la mayoría de América Latina, así que no hace falta mandar papeles por avión.
¿Firmar un contrato de actuación implica ceder derechos de grabación?
Solo si el contrato lo dice. La plantilla de MUSILOCK incluye una cláusula explícita sobre grabación y streaming donde eliges: sin grabación permitida, grabación permitida solo con fin promocional, o un acuerdo personalizado. El estado por defecto es a tu favor — el recinto tiene que negociar cualquier cosa fuera de ahí.